Afecta, especialmente, al sistema nervioso periférico, la piel, la mucosa de las vías respiratorias superiores y los ojos. Se caracteriza por la aparición de úlceras cutáneas, falta de sensibilidad en la piel y debilidad muscular. Los más afectados suelen ser personas con edades entre los 20 y 30 años. Se conocen dos tipos:
• Paucibacilar: Es la que reviste menos gravedad. Aparecen entre 2 y 5 lesiones, también manchas en la piel y pérdida de sensibilidad en esas zonas. Los pacientes responden rápidamente al tratamiento.
• Multibacilar: Es la más grave, pero afortunadamente tiene cura. Se manifiestan múltiples lesiones cutáneas, inflamación de los nervios, congestión nasal y epistaxis.
Situación de hacinamiento y desnutrición, son algunas de las condiciones que hacen que esta enfermedad se propague entre la población más vulnerable. Un diagnóstico extemporáneo y poco acertado de la infección, puede conllevar a lesiones deformantes, o, en todo caso, a complicaciones que contribuyen a agravar la condición del paciente.
En su tratamiento se administra dapsona y rifampicina para todos los pacientes, a los que se añade clofazimina en caso de enfermedad multibacilar (la más severa).
El tratamiento adecuado se aplica a través de tabletas que deberían ser suministradas por el Servicio de Dermatología Sanitaria del Ministerio del Poder Popular para la Salud.
Dra. Ingrid Rivera / Unimel
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